
La persona más difícil de convencer en el mundo es uno mismo. Andamos siempre buscando primero la aceptación de los demás, el cual es un hecho perfectamente comprensible partiendo de que somos seres sociales, el problema estriba en que a veces nos importa tanto el qué dirán que perdemos de vista quienes somos y qué queremos realmente en la vida.
La mayoría de las grenudas que conozco lo son por influencia de algún viaje en que tu tuvieron por diversas razones que dejarse el pelo como pudieran o vivieron la aceptación de esas otras culturas de su esencia natural y entonces decidieron dar el gran paso. Otras por que conocen a alguien y se animan a intentar. En mi caso nunca he viajado pero le echo la culpa a la lectura, al pensamiento auto crítico que con el tiempo he desarrollado a mi buen juicio para valorar las cosas (En estos momentos derrocho modestia jajaja).
Proveniente de un padre de "pelo malo" y una madre de "pelo bueno" pasé toda mi adolescencia preguntándome por qué no saqué la melena de la familia de mami y saqué la "mala cata" de mi papá. No podía ver la belleza de lo que tenía porque fui educada como todos -al menos los dominicanos- en una sociedad donde el concepto de pelo lindo se resume a lacio lacio lacio cueste lo que cueste.
Llevar el pelo "afro" es una batalla que se libra tres veces. La primera es con uno mismo a base de una desconstrucción mental de lo que la sociedad en que vivimos nos ha enseñado, de lo que tu mama, tias primas, hermanas te han inculcado toda una vida, de los que ves en la Tv de todo. La segunda es familiar, la gente que tu amas y que te soporta, con que se supone que cuentas se pregunta si algo anda mal en ti y es la más difícil porque si tu familia no te entiende en un momento que ni tu te entiendes entonces te sientes perdido.
Sin embargo te embarga esa sensación de que algo anda mal contigo si no te aceptas tal cual eres. No hay nada de malo en llevar el pelo lacio -de hecho yo de vez en cuanto lo llevo de esa manera- el asunto está en por qué avergonzarse del tuyo natural y desear vehementemente haber nacido con otra estructura, por qué aceptar unos cánones de belleza previamente establecidos, por qué debe reinar el "blanco pelo bueno" sobre el negro. Es más una cuestión de autoestima, de valor propio, de enorgullecerse de sus raíces y decir no a ser de una forma para complacer un montón de gente que hace lo que hace porque otro lo hace. Somos grenudas porque decidimos pensar que lo que tenemos es tan valioso como el resto. No menos, no más, igual de hermoso.
Y aprovecho para resaltar que no hay que hacer tanto rollo por como uno decide llevar el cabello.
¿Acaso no se pinta uno las unas si quiere y del color que quiere? Es cuestión de elección serí el colmo que salieramos por ahí a decirle a la gente que deje de alizarse. Mientras menos bellezas exóticas hayamos mejor (jajaja).
En mi caso recibí el apoyo de mis padres aunque la verdad no les dí un susto repentino de cortarme todo el pelo de una buena vez. Como todo el mundo tenía miedo, no estaba segura de lo que quería hacer, si era una emoción momentánea no quería tomar una decisión permanente así que transicioné y aparte de los tratamientos naturales me hice amiga de los mejores laciadores, los cintillos se convirtieron en el arma contra el tronco feo que causa el sudor y duré así como pude mas de dos anos. Tiempo en el que pocas veces mi mis rizos como tal. En la imágen mi cabello rizo laciado y los rizos que pocas veces mostraba:
Casí tres anos después de tener el pelo natural ya por completo pero siempre lacio decidí que no iba a pasar mas trabajo y me volví a texturizar, seis meses después me arrepentí y volví a empezar la transición hasta hoy día que ni loca vuelvo a gastarme mi cabello con desrizado.
Confieso que el proceso de adaptación al pajón fue difícil, mi primer impulso de dejar de ir al salón fue la imperiosa necesidad de ejercitarme. Mi excusa era "que no se me dañara el salonazo" y un día escuchándome decir eso dije: "Oh Dios sueno como una chica fresa" y pensé que era una excusa muy vana empecé a hacer ejercicios y el cabello si se podía lacio bien y si no también. En el trabajo que gracias a Dios no era muy exigente, estuvieron en shock al principio y luego pensaron que era algo temporal, craso error.
Me fui terminando de cortar el pelo texturizado de las puntas, extrañaba mi pollina, no sabia como peinarme, que producto usar y me di cuenta que estaba volviendo a nacer, partiendo de la nada. Que durante 20 anos me ensenaron como domar/ laciar mi cabello y no lo conocía ni sabia como enfrentarlo. El asunto es difícil pero no imposible. Aun estoy aprendiendo y por eso este blog y la cuenta de Facebook: La vida en Grena.
Ah casi lo olvidaba, la tercera batalla es contra la sociedad, sobre todo la dominicana. Es como si andaras gritándole a la gente en la cara tu cabello y ellos se sintieran indignados por ti. Sienten vergüenza ajena porque es algo que consideran ofensivo y fuera de lugar. Yo todavía estoy librando esa batalla.
Un día un hombre me paró en la calle y me dijo mi hija péinate para que consigas trabajo y yo lo miré, me reí y le dije yo para no tener tengo tres... No se ofendan con las cosas que les dicen en la calle, a ustedes debería darle pena la ignorancia y el bajo nivel de tolerancia que tiene cierta gente. Hoy día incluso tengo mi curriculum con mi foto despeinada como dicen -aunque yo les juro que me peino aunque sin peina- y siempre recuerden a Voltaire: no estoy de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por tu derecho a decirlo.
Besos,
Gisela.

Excelente....!
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ResponderEliminarLe sumo a las tres batallas, la mas difícil... la injusta discriminación en el ambiente laboral!!! Cuando peligran tus ingresos
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